Sea como sea, las personas sadomasoquistas disfrutan produciendo o recibiendo dolor, cuando no las dos cosas a la vez.
Dos
cosas son importantes con respecto al dolor. La primera es que éste tiene un
límite, y que, por tanto, debemos aproximarnos a él con cuidado y sentido
común. La segunda es que juega un importantísimo papel en la excitación erótica
de la pareja, pero nunca debería ser sustituto del propio placer sexual. Si
prefieres producir o recibir dolor al placer sexual...empiezas a tener un
problema. Si usas el dolor propio o ajeno como embajador del placer
erótico...tu conducta, aunque "desviada
del bienpensamiento" no
debería preocuparte en exceso, siempre que sea en un contexto consensuado y
razonable.
Mi
opinión personal es que, como regla general, ninguna práctica BDSM
debería producir cambios irreversibles en el cuerpo de la otra persona. Como
nunca estuve de acuerdo con los agujeros de las orejas femeninas...tampoco me
gusta el piercing. Los cambios corporales irreversibles (tatuajes, piercing
etc...) aunque sean aparentemente inocuos tienen el problema de su
irreversibilidad...y las relaciones afectivas humanas son, en principio,
reversibles.
Ni
tiene porqué ser tu sumisa para toda la vida por mor de la firma de un contrato
de esclavitud, ni tiene porqué ser tu fiel esposa para toda la vida a causa de
un matrimonio canónico. Dichos mitos tienen una base ideológica común -
reaccionaria, por cierto- que los hechos, empecinados, demuestran que está
absolutamente equivocada. Una buena relación de pareja debe basarse en la
libertad. Es decir, ni más ni menos que "vivo contigo porque me da la
gana". Si te quiere.... ¿para que atarla?. Si no te quiere...¿para qué
atarla? ( y no me refiero, naturalmente, al bondage).
El
dolor que no disfrutes, aquel que no te cause placer y excitación, es
patológico. Nunca sufras, ni física ni emocionalmente, a cambio de nada: tu y
tu placer sois lo primero!.

